Parásitos Externos

Pulgas, Garrapatas y Mosquitos

Los parásitos abundan más en determinadas áreas geográficas y aparecen de manera más habitual en animales con determinadas costumbres.

Las pulgas y las garrapatas no sólo resultan molestas y desagradables, sino que también pueden transmitir enfermedades. La mejor arma contra estos parásitos es la prevención, pero además de ellos también hay que tener en cuenta a los mosquitos como transmisores de graves enfermedades. La primavera es el momento en que los parásitos recuperan su actividad y aplicar los tratamientos antiparasitarios adecuados es fundamental para mantenerlos a raya.

Un perro que vive en un departamento citadino tendrá menos probabilidades de tener garrapatas que otro que corretea todos los días por el campo, o que tiene acceso al jardín y se relaciona con muchos perros.

La época más activa de los parásitos es la primavera y el verano, con la subida de la temperatura se reactiva su metabolismo aletargado con el frío.

Los productos antiparasitarios externos para animales suelen ser los mismos para prevención y para tratamiento de eliminación.

La patología producida por los parásitos externos varía en función de si se trata de pulgas o garrapatas. En el caso de las pulgas ocasionan trauma e irritación producidos por las mordeduras o picotazos que desencadenan una reacción alérgica a la saliva de la pulga.

Las garrapatas pueden provocar, además de irritaciones por las mordeduras, reacciones de hipersensibilidad local, anemia si su número es elevado y parálisis debido a las secreciones tóxicas de las garrapatas.

En el caso de los mosquitos las molestias propias de las picaduras no son tan graves como el hecho de las enfermedades que pueden transmitir al animal.

El tratamiento contra pulgas y garrapatas debe centrarse tanto en el animal como en el entorno donde vive y, si es posible, también en el exterior más próximo donde vive el perro. Es importante elegir un buen producto, en un formato adecuado y usarlo con la frecuencia necesaria.